lunes, 4 de mayo de 2015

"Me siento completa cuando salvo la vida de algún animal"

Gissela López, es una estudiante de la carrera de veterinaria en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. A su corta edad de 23 años tiene a cargo el albergue llamado “Peluditos abandonados”, situado en La Molina. “Siempre me tomo muy en serio cada cosa realizo a pesar de ser joven”, dijo.

Este albergue de animales, actualmente, tiene alrededor de 10 canes. Cada uno de ellos tiene una historia detrás, una historia trágica. “Cuando rescatamos a cada uno de ellos, los encontramos en estados lamentables, con cicatrices, delgados, incluso una de ellas presenta un tumor en el bazo”, manifestó. Para Gissela, la perrita que tiene el tumor, llamada “Linda”, es la mayor prueba de que no se arrepiente de haber conformado este grupo y tener que dar una buena parte de su tiempo al día para poder velar por ellos. “¿Qué hubiera pasado si Linda no se hubiera cruzado en mi camino cuando iba a la casa de una amiga de la Universidad? Pues, hubiera muerto a las semanas”, afirma.

El grupo que conforman  “Peluditos abandonados”, pertenecen a diferentes Universidades, que semanalmente se turnan para poder estar unas horas al día con los canes, en ese tiempo ellos les dan de comer, limpian y los sacan a pasear. Ellos disfrutan mucho de poder ayudar a estos indefensos animales que fueron víctimas del maltrato y del abandono de sus dueños.

“Nosotros mensualmente realizamos actividades para poder solventar algunos gastos de nuestros bebes y también tocamos las puertas de algunas empresas para que nos puedan donar a voluntad”, dijo. Ellos realizan actividades como rifas para poder tener un fondo para cualquier emergencia que se presente, algunas veces donan de su propio bolsillo cuando la comida se acaba o cuando Linda necesita de algún medicamento extra.

Gissela, es la doctora veterinaria de  cada uno de ellos, ella se encuentra cursando el último año de su carrera. “Me siento completa cuando salvo la vida de algún animal", indica. Ella se encuentra muy satisfecha y feliz de poder ejercer esta carrera. “Conjuntamente conmigo, Carlos, un amigo de la Universidad también me ayuda a sus chekeos, él se encarga de la alimentación y a ver si tienen el peso correcto, es de mucha ayuda para mí”, manifiesta.

“Peluditos abandonados”, tiene una cuenta en Facebook, dónde  hacen publicaciones sobre animales que han sido rescatados, para después darlos en adopción. No cabe duda que este albergue tiene a su cargo a una joven talentosa y llena de buena vibra, siempre dispuesta a dar todo por los animales y a ponerse en las patas de ellos

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